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La Ciudad Reciclada

¿Es posible que sobrevivamos más allá de conocer que las ciudades que creamos son solo espacios mediáticos en donde hablamos de crisis naturales, pero no notamos que son la consecuencia del consumo líquido que creamos?

Más allá de que la pregunta sea larga, se trata de mirar esta problemática moderna de una forma colectiva. Nosotros como humanos somos la única especia capaz de atentar contra nosotros mismos; aun sabiendo que realizar una u otra acción con determinado objeto nos va a perjudicar, lo seguimos haciendo. Hay algo claro en este punto de la existencia humana: todo es negocio y hasta la muerte cuenta con la presencia del mercadeo. Nosotros creamos un sinfín de imágenes idealizadas de un mundo hiperconectado, en el que no necesitamos fuentes elementales como agua ni alimentación natural y saludable; y todo lo reemplazamos en nuestra ciudad reciclada, en donde tomamos lo que nos sirve y lo que no lo desechamos sin importar el impacto que le genere al mundo –algo que vale la pena mencionar es que, sin importar que hagamos, todo genera un impacto el mundo; y no se trata de ponernos fundamentalistas con este tema, si no de tomar las decisiones correctas para que el impacto sea mediado-. Nos creemos dueños del espacio que habitamos y sentimos que somos el centro de todo el universo, que no existe nada después ni más importante que nosotros. Me gustaría que reflexionáramos nuevamente sobre el sentido de propiedad. ¿Realmente vale la pena creer que somos dueños de algo, sabiendo que realmente no somos dueños de nada? Como dice Pepe Mujica: “Es que cuando compramos, no compramos con plata, compramos con el tiempo de nuestras vidas que tardamos en conseguir esa plata”; pero aun así, con conceptos tan obvios y claros como éste, seguimos pensando que podemos tener control sobre todo y sobre lo que no podemos tener control, creamos miedo y un tabú respecto a lo inmoral que es tener contacto con eso; eso que no se puede controlar, valdría la pena que no exista…

Basamos la existencia en un modelo en donde el despilfarro y la falta de conocimiento tienen un papel protagonista. Como lo expone Zygmunt Bauman en su libro Tiempos Líquidos: “Sabemos de tanto que al fin no sabemos de nada”. Hay tanta información basura rondando por todo lado que no tenemos la capacidad de especializar el conocimiento a cierto tipo de tema y no hay una estructura sólida respecto a nada. El conocimiento es líquido… O como dicen algunos ancianos por ahí: “Somos un mar de conocimiento con un centímetro de profundidad…”.

Para no ir más allá, como ser humano pienso en mi libertad. En ir por la vida ligero, con la menor cantidad de cosas posibles y tratando de no seguir el mediático y tentador juego del metaconsumo que vive –sobre todo- las sociedades occidentales. Cada quien toma su decisión sobre lo que quiere ser o hacer, y en este tema tampoco se trata de caer en un fundamentalismo. No hay una manera correcta o un manual de cómo vivir la vida, y ciertamente los que existen solo pretenden moldear el ser humano a una estructura y forma de ver la vida concebida por “lo bueno” que ve la sociedad, “lo que es correcto hacer”. Todas son circunstancias sociales o culturales, pero cada quien busca su camino a la libertad –o a lo que considere que ésta es-.

Referencias.
Bauman Zygmunt; “Tiempos Líquidos”. España, 2007.
Mujica José; “Discurso en la ONU contra el Orden Mundial”. Nueva York, 2014.

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¿De quién es el mundo?

Una de las cosas que me pregunto cuando veo la diferencia social en varios países del mundo es: ¿en qué momento nos apropiamos del mundo a tal punto que exista tanta diferencia social entre seres de una misma comunidad? ¿en qué momento ciertas familias del mundo se apoderaron del mundo e hicieron que éste le pertenezca ahora a unos pocos, mientras miles de personas igual a ellos mueren por hambre y falta de recursos?. Mi punto aquí entonces será dar una opinión sobre la apropiación.

Es cierto que hay diversidad de sistemas sociales que tienen su punto de vista para lograr la supervivencia de una comunidad. Unos más acertados que otros –también dependiendo del punto de vista del lector-. Pero la tendencia de apropiación es algo que hemos visto desde el origen de los tiempos y lo podemos evidenciar con formas de vida antiguas en donde las comunidades primitivas siempre tenían un líder, o el mismo mundo animal en donde –la mayoría- vive en comunidad con unas normas predilectas con el fin de extender su especie. Acercándonos más al mundo moderno podemos ver sistemas de control como los famosos “Iluminati”, la CIA, inclusive la iglesia católica, la cual se entromete en cuanto tema puede con el fin de dar continuidad a su apoderamiento psicológico de las personas; ciertamente es una ironía que personas que son responsables de las más grandes masacres de la historia, de ayudar a huir a criminales Nazis en el momento de la caída de su régimen, inclusive de la perversión con millones de niños por el mundo entero, dicten lo que está bien y lo que está mal a personas inseguras en su diario vivir.

Hay quieres dicen que todas las personas desean poder, y buscan de una manera u otra ser más –social y económicamente hablando- que otra persona, aunque esto va más cercano a personas cuya razón de vida es el dinero y viven creyendo que éste los define. ¿Qué tan tolerante podría ser el mundo mismo con nosotros? El planeta es un ser vivo al igual que cada una de las personas que habitamos en él, ¿será que algún día el mundo nos dará una sorpresa, castigándonos por el mal que le hemos hecho durante siglos? Nosotros intentamos ser dueños de un mundo en el cual solo pasamos una porción de años, y las entes de apropiación han creado límites por todo el mundo con el fin de dividirnos de nuestro más remoto origen.

¿Cómo es posible que las costumbres sean tan distintas entre Oriente y Occidente, a tal punto de matarnos los unos con los otros por no estar de acuerdos en cosas sin importancia y aún sabiendo que somos una misma especie? ¿cómo suceden actos de violencia entre hermanos que deberían respetarse los unos a los otros por una simple condición de igualdad? ¿acaso no fue la apropiación de unos pocos lo que empezó a crear una barrera cultural a tal punto que hoy en día no podamos convivir con personas de otras culturas?. No es la cultura la que nos limita y nos obliga a ser propiedad de una entidad social, nosotros mismos somos quienes nos hemos limitado culturalmente a algo, y así mismo tratamos como “rara” a cualquier persona que no actúa como lo hacemos nosotros. En pocas palabras, somos nosotros mismos los que nos hemos vuelto pertenencia de un solo lugar, sin abrir nuestra mente a un mundo de posibilidades por conocer y experimentar.

La propiedad es algo imaginario que hemos creado, algo que solo está escrito en un papel y no es más sino parte de un símbolo que nos descompone como sociedad y hace que cada día seamos más una sociedad individual. Esa que el capitalismo ha creado desde hace años para facilitar el consumo desenfrenado y la división por medio de la opulencia y el ego de los ignorantes. Y tengamos el cuenta que los gobiernos cada día se preocupa más por nuestro des-aprendizaje, a fin de cuentas es más fácil ordenar una camada de ovejas que una manada de tigres…

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