Ciudad, Cultura, Propiedad, Sociología

¿De quién es el mundo?

Una de las cosas que me pregunto cuando veo la diferencia social en varios países del mundo es: ¿en qué momento nos apropiamos del mundo a tal punto que exista tanta diferencia social entre seres de una misma comunidad? ¿en qué momento ciertas familias del mundo se apoderaron del mundo e hicieron que éste le pertenezca ahora a unos pocos, mientras miles de personas igual a ellos mueren por hambre y falta de recursos?. Mi punto aquí entonces será dar una opinión sobre la apropiación.

Es cierto que hay diversidad de sistemas sociales que tienen su punto de vista para lograr la supervivencia de una comunidad. Unos más acertados que otros –también dependiendo del punto de vista del lector-. Pero la tendencia de apropiación es algo que hemos visto desde el origen de los tiempos y lo podemos evidenciar con formas de vida antiguas en donde las comunidades primitivas siempre tenían un líder, o el mismo mundo animal en donde –la mayoría- vive en comunidad con unas normas predilectas con el fin de extender su especie. Acercándonos más al mundo moderno podemos ver sistemas de control como los famosos “Iluminati”, la CIA, inclusive la iglesia católica, la cual se entromete en cuanto tema puede con el fin de dar continuidad a su apoderamiento psicológico de las personas; ciertamente es una ironía que personas que son responsables de las más grandes masacres de la historia, de ayudar a huir a criminales Nazis en el momento de la caída de su régimen, inclusive de la perversión con millones de niños por el mundo entero, dicten lo que está bien y lo que está mal a personas inseguras en su diario vivir.

Hay quieres dicen que todas las personas desean poder, y buscan de una manera u otra ser más –social y económicamente hablando- que otra persona, aunque esto va más cercano a personas cuya razón de vida es el dinero y viven creyendo que éste los define. ¿Qué tan tolerante podría ser el mundo mismo con nosotros? El planeta es un ser vivo al igual que cada una de las personas que habitamos en él, ¿será que algún día el mundo nos dará una sorpresa, castigándonos por el mal que le hemos hecho durante siglos? Nosotros intentamos ser dueños de un mundo en el cual solo pasamos una porción de años, y las entes de apropiación han creado límites por todo el mundo con el fin de dividirnos de nuestro más remoto origen.

¿Cómo es posible que las costumbres sean tan distintas entre Oriente y Occidente, a tal punto de matarnos los unos con los otros por no estar de acuerdos en cosas sin importancia y aún sabiendo que somos una misma especie? ¿cómo suceden actos de violencia entre hermanos que deberían respetarse los unos a los otros por una simple condición de igualdad? ¿acaso no fue la apropiación de unos pocos lo que empezó a crear una barrera cultural a tal punto que hoy en día no podamos convivir con personas de otras culturas?. No es la cultura la que nos limita y nos obliga a ser propiedad de una entidad social, nosotros mismos somos quienes nos hemos limitado culturalmente a algo, y así mismo tratamos como “rara” a cualquier persona que no actúa como lo hacemos nosotros. En pocas palabras, somos nosotros mismos los que nos hemos vuelto pertenencia de un solo lugar, sin abrir nuestra mente a un mundo de posibilidades por conocer y experimentar.

La propiedad es algo imaginario que hemos creado, algo que solo está escrito en un papel y no es más sino parte de un símbolo que nos descompone como sociedad y hace que cada día seamos más una sociedad individual. Esa que el capitalismo ha creado desde hace años para facilitar el consumo desenfrenado y la división por medio de la opulencia y el ego de los ignorantes. Y tengamos el cuenta que los gobiernos cada día se preocupa más por nuestro des-aprendizaje, a fin de cuentas es más fácil ordenar una camada de ovejas que una manada de tigres…

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Ciudad, Cultura, Opinión, Personal, Sociedad

#23

Suelo ser una persona reflexiva que se cautiva al ver comportamientos sociales y piensa en lo que somos en medio de tantas cosas que suceden día a día –muchas veces buenas y muchas veces malas-. Si bien me he individualizado mucho, dejándome quizá llevar por esa corriente social en donde los gobiernos desean individualizar a las personas con el fin de no tener ciudadanos sino simples mercancías, he tratado de conectarme con las personas a través de la escritura con mis pensamientos y opiniones. Aunque esto no quiere decir que soy una persona a la cual le cuesta socializar, pues tengo mi grupo de amigos que son realmente mis hermanos.

Hoy cumplo 23 años, y como soy una persona reflexiva decidí experimentar con uno de esos textos personales en donde cuento un poco de mi vida –quizá para que las personas que leen mi este blog conozcan quién es y qué tipo de personalidad tiene la persona que les escribe estas opiniones-. Esta mañana iba en transporte público –algo que no suelo hacer pues me transporto en bicicleta- y me llamo la atención un par de ancianas que iban sentadas cual comadres, rajando de todo lo que veían en el momento. Que los trancones están cada vez peor porque el alcalde Petro no pudo con la ciudad, que lo peor que le pudo pasar a la ciudad fue la integración del sistema SITP en Bogotá, que esa muchachita con esa falta tan alta cómo no quiere que la traten feo, que la otra con ese escote tan exagerado solo busca que le miren los senos; y así durante 45 minutos de recorrido en donde las escuché hablar despectivamente de todo, lo cual me dio mucha risa pues iban cada una con un rosario y un libro católico haciendo oraciones mientras hacían sus comentarios.

El tema sorprendente no son las abuelitas, lo que me sorprende es lo que nos ha sucedido como sociedad, esa fragmentación en donde parece que fuéramos seres humanos completamente diferentes según las edades, como si fuéramos especies diferentes, incapaces de entender a las personas a nuestro alrededor. Es para mí una causa de preocupación ver cómo nos individualizamos cada vez, sumergiéndonos en nuestras burbujas que nos llevan a la “zona de confort”, transformándonos en lo que los gobiernos corruptos desean que seamos.

Hoy quiero pensar en qué seremos el día de mañana -o por lo menos, qué seré yo-, pensar en nuevas metas y más expectativas a tener en cuenta para continuar una vida que parece ser muy joven, pero que yo ya siento más avanzada. Las personas de más edad pensarán que exagero, pero créanme, es una enfermedad psicológica que por algún motivo llega como si la vida estuviera a punto de terminar.

En conclusión amaría poder adoptar muchas mascotas de cumpleaños, y viajar a Argentina, pues es un deseo que tengo hace unos meses y definitivamente lo cumpliré. Estos 23 años me han llenado de reflexiones, pensamientos, dudas, amor por la vida y unas ganas infinitas de intentar unir al mundo de algún modo, a fin de cuentas, soy de esas personas que a pesar de las muchas críticas que hace en su blog, ama la vida y tiene esperanza en que la humanidad pueda unirse y ser consciente de sí misma y del planeta que habita para poder tener mejor calidad de vida. ¡Feliz cumpleaños a quienes comparten conmigo este día!

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Cultura, Opinión, Sociedad, Sociología

Los viejos y los nuevos

Una pregunta que me cuestiona muy a menudo: ¿en dónde quedan las “antiguas” generaciones?. Esas mismas que nos deslumbran con su sabiduría –aunque la juventud actual crea que todo lo sabe- y aún así quedan segregados a ese grupo de lo “pasado de moda”. Ante esto, mi punto en este texto es poder entender la relación social entre las actuales y las antiguas generaciones.

Hace unos días en un post titulado “imágenes que te van a sorprender”, vi la imagen de una mujer de 90 años que tiene contacto con la tecnología por primera vez. La mujer lucía con una expresión de repudio notable a pesar de sus abundantes arrugas -las cuales dificultaban el entendimiento de las expresiones de su rostro- ante la presencia de una MacBook. Pensé por un momento << que irónico que para esta mujer sea espantoso ver una MacBook, algo que para un joven puede ser una de las experiencias más increíbles de su vida –saliéndonos de toda religiosidad por Apple-, lo más gracioso de todo, es que tanto la mujer de 90 años como el niño de 15 viven en la misma época…>>.

Otro punto que vale la pena mencionar es que estos comportamientos sociales que diferencian una generación de la otra no son algo nuevo en lo absoluto, es algo que ha pasado durante toda la existencia. Pareciera que por un momento fuéramos un ser humano diferente mientras la juventud, pero luego de cumplida cierta edad, cambiáramos el chip por uno de adulto en donde los códigos juveniles son más difíciles de entender –teniendo en cuenta también que existen personas de edades avanzadas que están muy a la vanguardia-. El punto tampoco es pensar que el hecho de ser viejo hace que una persona pierda capacidad intelectual. Si bien un niño aprende mucho más rápido y fácil algo, la sabiduría que una persona mayor tiene basada en sus experiencias es algo que ni siquiera en la mejor universidad del mundo le pueden enseñar a un niño. Ese es el regalo de la vida para las personas de edades avanzadas.

Algo que vale la pena diferenciar en este punto –pues no quiero generar confusión-, es la diferencia entre sabiduría y conocimiento. La primera siendo mucho más experimental, requiere años de vida y es por este motivo que no se puede ser una persona sabia antes de cierta edad. La segunda, por el contrario, es mucho más personal, pues no creo en que los datos aprendidos de memoria dentro de un colegio o universidad sean la fuente del intelectualismo. Para mi es algo de interés propio y es lo que diferencia a una persona intelectual de otra. La primera ciertamente se interesa por temas profundos, por libros y por estudios, por artes y temas más trascendentales, pero es algo completamente autónomo en donde no existe presión por parte de ningún profesor que intenta enseñar a alguien sin la disposición de aprender –esto sin menospreciar el importante trabajo de los profesores en el mundo, los cuales admiro profundamente, lamento las condiciones laborales respecto a su importante responsabilidad con la humanidad, y también espero algún día desempeñarme en esta labor dentro de una universidad-.

La brecha entre la juventud y la vejez siempre va a existir, pero siempre se va a complementar. Jamás van a existir nuevos grandes hombres, sin antiguos sabios hombres los cuales les indicaron un camino –en la vida o desde el otro mundo, en palabras físicas o en libros-. El intelectualismo es algo prodigioso, y aunque es algo autónomo de cada ser humano, sería –para mí- un motivo de alegría ver más personas interesadas por temas que perduran por los siglos y nos definen como humanidad, y menos personas sentenciadas por el juego de la opulencia actual. Pero la sabiduría es algo que todos deberíamos anhelar. Poder ver la vida de la forma que nuestros abuelos la ven –o la vieron-, y entender la belleza de el tiempo en esta tierra, y la importancia de disfrutar y aprovechar cada momento, cada oportunidad de aprender algo nuevo, de experimentar algo nuevo y poder aportar a la humanidad esa sabiduría que solo ellos poseen. A fin de cuentas siempre me pregunto ¿qué sería de la humanidad sin la sabiduría de las personas mayores, y de sus aportes en la formación de cada persona nueva en el mundo?… Yéndome al punto más superficial de todos, la cocina jamás sería lo mismo sin ellos. ¡Los amo mis viejos!.

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Cultura, Estudio, Internet, Parejas, Redes sociales, Relaciones, Sociedad

¿Y si nos conocemos por Internet?

Internet ha desarrollado espacios en donde todas las personas –sin importar su nivel social, económico o intelectual- se expresan, comparten y consumen temas que conectan diversas personalidades dentro de una nube digital. Hay personas que prefieren mantener su vida personal en privado, y hay muchas otras que sienten la necesidad de compartir sus relaciones y en general toda su vida a través de las redes sociales.

¿Y qué de la polémica sobre las parejas que se conocen por internet?. Por un lado, ¿qué hay con las personas que dicen que es “un pecado casi mortal” conocer personas a través de la web, y mucho peor aún, iniciar una relación con una persona conocida de esta manera?. Pues al respecto quiero ir primeramente a las estadísticas. Según el portal Vuelo Digital –especialista en social media-, unos investigadores de la Universidad de Chicago hicieron un estudio sobre las relaciones sentimentales en internet, en el cual encontraron lo siguiente: encuestaron, entre 2005 y 2012, a 20 mil personas sobre su matrimonio. De ellos, uno de cada tres había conocido a su actual pareja por Internet. Entre los que se habían conocido online, la mayoría lo hizo en sitios de citas (45.01%), luego en redes sociales (20.87%), en salas de chat (9.51%) y por mensajes instantáneos (6.68%). ¿Qué pasaría si se hiciera nuevamente el estudio? ¿Qué diferencias podríamos ver entre 2012 y 2015?

El estudio también arrojó que los matrimonios que se conocieron en línea reportaron 25 por ciento menos rupturas en comparación con los que se conocieron en otras instancias, además de un 3.0 por ciento más de felicidad.

Uno de los investigadores, John Cacioppo, explica que esto puede deberse a la importancia de relacionarse desde el comienzo con alguien con intereses similares.

En lo personal, creo que acierto en gran parte con el estudio anteriormente citado, ya que no veo problema alguno en conocer a una personas a través de una red social y –a través de intereses similares- empezar a sentir una atracción. Claro está, hay culturas y sociedades en donde esto es mucho más mal visto que en otras. En los países tercermundistas, religiosos o conservadores; será muy difícil que las personas vean de buena forma una práctica como ésta. Mientras que en culturas más abiertas, probablemente lo vean como algo habitual. Sin importar el camino socio-cultural que se quiera tomar, es normal ver estados tales como “¿Quién pone relación conmigo?” o personas desesperadas por decir que tienen una relación, a tal punto de ser causante de discordia -a veces hasta romper- el hecho de que uno de los dos no quiera publicar la relación en sus redes sociales.

Desde cualquier punto, me encanta conocer personas nuevas llenas de conocimiento y de costumbres distintas por enseñar. Creo que es algo que debemos aprovechar de las redes sociales y de internet en general, nos ayuda a conocer personas de forma instantánea, sumergiéndonos en un mar de conocimiento –para quienes dan con las personas adecuadas- con un simple “agregar” o “seguir”. Son prácticas que cada vez van a tomar más fuerza en el mundo gracias a la revolución digital, y es tarea de cada uno romper el “tabú” de tener que conocer a la persona ideal –por primera vez- en persona.

Para finalizar, es una decisión muy personal la forma como se desarrollan las relaciones. Ciertamente las personas conservadoras que ven esto como una mala práctica, deberían empezar a acostumbrarse…

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Ciudad, Cultura, Habitabilidad, Opinión, Sociología

¿Podremos vivir juntos?

Esta vez quiero comenzar con una pregunta que, quizá, primero necesitará ser explicada antes de dar una opinión respondiendo mi punto de vista –sin saber si es muy lejano o no-.

En primera instancia quiero referirme a la pregunta -sin ánimo de obviarla-, como una opinión social de cómo podremos sobrevivir juntos teniendo en cuenta los problemas de habitabilidad de la ciudades -y habrá que desarrollar un poco este concepto-.

El concepto de habitabilidad existe desde los orígenes del mundo. Hace 350.000 años, las condiciones de habitabilidad mejoraron gracias al descubrimiento del fuego por parte del hombre. Esto quiere decir que el concepto de habitabilidad que quiero exponer -perteneciendo un poco más a la arquitectura-, habla de la comodidad que obtiene una persona viviendo dentro de una comunidad que le brinda una infraestructura física y social para desarrollarse. Lo primero a resaltar serían algunas interrogantes: ¿cómo vivir juntos en una sociedad en donde existe tanta desigualdad desde el punto de vista que queramos verlo?. Es gracioso pensar que hablemos de “igualdad” en una época tan desequilibrada como en la que vivimos, en donde el capital es pertenencia de algunos pocos (y próximamente quiero escribir sobre el sentido de propiedad) que viven otro tipo de habitabilidad gracias a su potencial económico y, en algunos casos, de influencia. Si bien la habitabilidad es calidad de vida estructural para la salud y el bienestar de una persona; ¿cómo podemos hablar de habitabilidad como comunidad, en un lugar en donde mientras unos ven las mañanas desde un hermoso cerro, con aire fresco y un café exquisito en su mano, otros la ven –si el tiempo les alcanza- con el desespero de vestirse, peinarse, lavarse los dientes y salir corriendo porque -desde la periferia en la que viven- pueden gastar perfectamente 4 horas diarias en transporte público para llegar a su lugar de trabajo?.

En este caso, la expectativa de vida es directamente proporcional al posicionamiento social y económico de una persona. Mientras unos con un dolor mínimo son atendidos hasta por 5 médicos –inclusive a domicilio-, otros tienen que luchar por llegar a un hospital en el que probablemente la enfermedad los devore antes de si quiera pasar la fila de entrada en la entidad médica.

En esta crisis mediática también vale la pena anotar que juega un factor importante –para la habitabilidad- el tema medioambiental. Y es que los gobiernos seguramente no se imaginaban una crisis medio ambiental como la que vivimos –sin ser muy lejanos los futuros representados en algunas películas de ciencia ficción sobre el cataclismo apocalíptico a causa de los daños medioambientales-.

La habitabilidad entonces, debería ser un tema prioridad dentro de los gobiernos y la politiquería por encima de las falacias comunicadas por algunos “diplomáticos” durante las campañas con el fin de que esas falacias sean elegidas, para luego clavar el puñal a la sociedad con corrupción. Deberíamos notar –como tema de habitabilidad- el hecho de que hoy en día quieran meternos en conjuntos cerrados en donde un apartamento es simplemente un chiste mal contado. Deberíamos preocuparnos por la facilidad que tienen los gobiernos por vendernos la idea del “ mundo perfecto” dentro de un apartamento de cuarenta metros cuadrados en donde difícilmente nos cabe un escritorio y una biblioteca para auto formarnos correctamente. Pareciera por un momento, que el gobierno quisiera que no pensáramos demasiado y nos siguiéramos educando con nuestra buena amiga, la televisión…

Lo ultimo que quiero anotar para terminar, es que la habitabilidad esta muy lejos de ser equilibrada en una sociedad en donde nos venden lo imperfecto como perfecto. En este siglo XXI en donde la seguridad se juega un papel tan importante –algo que no se había visto nunca-, y en donde las personas cada vez necesitan vivir más protegidas por algún sistema de vigilancia, queriendo introducirse por un momento en su esfera segura, alejada de la inseguridad de la ciudad –irónico, pues la ciudades fueron creadas con el propósito de brindar seguridad a las personas-. En un mundo completamente desequilibrado, si analizamos los orígenes sociales en donde las cosas parecían marchar mejor -y con esto no quiero rondar en la típica frase de “todo tiempo pasado fue mejor-, pareciera que algunos viven demasiado cómodos. Pero casualmente son las élites quienes tienen capacidad económica para disfrutar de su habitabilidad, mientras las clases bajas luchan día a día con la esperanza de pertenecer a la gran élite en un futuro cercano; así su objetivo primordial es el dinero, y se pierde todo objetivo intelectual. Pareciera por un momento que los gobiernos han triunfado con su ideal de lograr que no pensáramos demasiado…

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Bauman, Cartel Urbano, Crítica, Cultura, Moda, Sociología, Tiempos Líquidos, Zygmund Bauman

La moda líquida.

Luego de siglos de estereotipos de moda formados, donde la moda era un tema de arte y no de consumo, se rompe todo modelo artístico para dar paso a un modelo industrializado. En la antigüedad, la calidad de una tela se medía por la dificultad de conseguir dicho material con el fin de fomentar un “nivel de estatus social” más elevado que el de otras personas, pues se debía ser una persona de influencia para poseer esta clase de material y estos comportamientos se convieron rápidamente en tendencias para exaltar a una persona por encima del resto de la sociedad. Un claro ejemplo de esto fue la moda del siglo XIII en Asia: una mujer que asistía a un baile real, ajustó sus pies con vendas para aparentar una media luna con ellos y así su baile luciera perfecto en el momento de ejecutarlo. Este acto fue inmediatamente aceptado por la realeza, la cual le dio acceso instantáneo a los privilegios de los grandes niveles sociales de aquella época. Inmediatamente todas las mujeres empezaron a copiarla con el fin de ganarse el favor de la nobleza (hombres de buenas familias para casarse), ajustando sus pies con técnicas tortuosas para lograr pies de no más de 12 cm de largo. El último caso que se conoció de esta práctica, fue en el año 1957. Actualmente las mujeres ancianas de Asia que tienen dicha transformación, esconden sus pies, pues los estereotipos de occidente han puesto esta práctica oriental del siglo XIII como una deformidad, rechazando a sus practicantes milenarias.

En la actualidad, la publicidad y el mercadeo juegan un papel determinante en el diseño y la moda. Empresas como Inditex han transformado una costumbre artística en donde 2 colecciones anuales saciaban el deseo y la necesidad textil de las personas, las cuales veían la moda como algo puramente artístico. Una prenda debía ser muy duradera, pues la calidad hablaba de la belleza a la hora de ser vestida; pero estos estándares fueron transformados por un deseo insaciable en donde existen más de 12 colecciones anuales de prendas que en su tercera lavada pierden muchas de las propiedades de fabricación. El auge del capitalismo por tomar espacios fértiles -como era el de la moda hace unos años-, agredió los espacios de la moda actual, para que empresas como Inditex los tomaran para formar una revolución capitalista por parte de una necesidad ingenua de un público espectador de la publicidad que impone “tendencias de moda”. “Las organizaciones no capitalistas ofrecen un terreno fértil para el capitalismo: el capital vive de la ruina de esas formaciones, y aunque ese ambiente no capitalista es indispensable para la acumulación, esta última avanza a sus expensas, devorándolo.” (Bauman Zygmund, 2007).

En partida, una empresa como Inditex degrada una tradición artística de siglos a nivel global, que con ayuda de la globalización permitió que los diseñadores más aclamados fueran conocidos hasta los rincones más recónditos del globo. Pero en la actualidad las tendencias y la moda se está saliendo de las manos de diseñadores, haciendo así que sea un simple tema de producción industrial, perdiendo todo su arte y haciendo que sean el mercadeo y la publicidad quienes vistan e impongan tendencias de moda a la sociedad. “Cada peso que depositamos en la caja registradora de muchas de las grandes marcas para que nos vistan con prendas bonitas y económicas, fabricadas con materiales de la peor calidad y con mano de obra barata, alimenta un sistema perverso que, en últimas, a quienes más beneficia es a los amos y señores de una serie del textil.” (Cartel Urbano, 2015).

La publicidad ha creado estándares estéticos tan extremos que hacen de una persona no “adaptada a una tendencia de moda actual”, un segregado por la sociedad “purista de la moda”, una moda inexistente en la época industrializada actual. Ciertamente el arte y la poesía dentro de la moda actual, ya es muy poca.

Bibliografía:
Zygmunt Bauman, Tiempos líquidos, 2007. (Tusquets).
Artículo “Fast Fashion: Vestir y desechar”, Revista Cartel Urbano. Edición 48, 2015.

 

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Bogotá, Ciudad, Colombia, Cultura, Sociología

La “cultura ciudadana”

Bogotá es una ciudad con una capacidad de olvido y falta de identidad única en su clase. Todos nos vivimos quejando de todo lo que pasa sin mirarnos al espejo, “son los ñeros, son los barristas, son los de la nacho; son todos, menos yo”. La nueva llegada de productos y marcas extranjeras, ha causado un cambio social y cultural en el comportamiento de los ciudadanos. Es complejo hacerse preguntas como: ¿Cuántas clases de culturas distintas se pueden ver aquí? O ¿qué tan rechazados nos tenemos los unos a los otros -a propósito de “los valores” de algunas personas porque “todos somos iguales”- en nuestras esferas de distinción cultural?

Realmente lo que pasa con Bogotá y su “cultura” -si es que existe una cultura bogotana-, es que nadie es bogotano (y me incluyo). Es grave, pero Jaime Garzón lo dijo hace ya mucho tiempo: “Los ricos se creen ingleses, los de clase media se creen americanos y los de clase baja se creen mexicanos”. Sin duda siento que el mayor problema de Bogotá es la falta de identidad y amor propio por nuestra ciudad, una ciudad que estamos haciendo pedazos, y somos todos; porque aquí “el problema son los costeños, los paisas, los santandereanos”, y en conclusión, todo aquel que supuestamente invade Bogotá, porque “Bogotá es para los bogotanos” –pero aun con esa segregación hacia nosotros mismos somos “el país más feliz del mundo carajo”-; “y ahora lo importante es que jugamos la Copa América” (sin ánimo de tomar posición en contra del fútbol, el cual amo profundamente).

Siento que por esas mismas causas es que no tenemos identidad ciudadana, si nos da igual botar un papel al piso, dejar en cataclismo higiénico una sala de cine porque “es que para eso está la gente de aseo”, y destruimos los espacios públicos porque “con toda la plata que recibe el gobierno pues que reparen”.

  • No existe una cultura propia ciudadana, es decir que no hay un “cambio cultural que debería tener Bogotá”, creo que lo que necesita Bogotá, es que se cree una cultura, una sola, una nuestra, una cultura que realmente muestre, no solo a los bogotanos si no al mundo, qué es un bogotano y qué diferencias culturales tienen con otro tipo de ciudades, y no por hacer una exclusión, sino por generar una identidad sin mediaciones de la multiculturalidad del mundo moderno.
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